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Avatar (2009)

Por fin hoy ha llegado el día para mí, he estado esperándolo durante varios meses, en los que he escuchado opiniones de todo tipo, críticas tanto favorables como negativas, comparaciones tales como “es como Pocahontas pero en el futuro”, no había querido leer mucho sobre el argumento, y apenas había visto algún trailer en el cine, y hoy por fin, como ya he dicho, he descubierto “Avatar”, he descubierto el mundo de Pandora y de sus habitantes, los Nabis, he descubierto una vez más que James Cameron es un gran director (que debería ponerse tras las cámaras en más ocasiones, y muchos se lo agradeceríamos), he descubierto una nueva forma de hacer cine (que me ha fascinado), y me he emocionado como hacía tiempo que no lo hacía en una sala de cine.


Todavía siento la excitación que me ha producido el visionado de esta película, que no me cabe la menor duda de que con el tiempo se convertirá en un clásico de culto. La lástima es que no podamos tener una sala de proyección en 3D en casa para disfrutar de películas como esta una y otra vez.

Por otro lado lo cierto es que en mi mente resuena ahora una pregunta, y es que ¿me habría gustado tanto esta película si hubiera estado rodada con la técnica cinematográfica convencional? La verdad es que no lo sé. En mi opinión el argumento es bastante consistente, no se puede negar que no deja de ser típico en cierto grado, pero por lo demás creo que está muy bien trazado y desarrollado.


Ahora bien, de igual modo pienso que en esta ocasión debemos considerar la película como “un todo” y no desmenuzarla por partes, ya que es ese “todo” el que le confiere ese halo mágico por el que se ve envuelta esta producción, “todo” forma parte del espectáculo, valga la redundancia.

Creo que no se puede juzgar a “Avatar” como una película más, aquí se ha conseguido algo realmente novedoso y espectacular, y no hay que olvidar que es una técnica totalmente nueva, y por ello no se le deben restar méritos. El mundo de “Avatar” está perfectamente construido, hasta tal punto que en muchas ocasiones algunos elementos llegan a parecer casi reales. Los bosques de Pandora, y las criaturas que los habitan cobran vida ante nuestros ojos, es algo simplemente fascinante.


El argumento, como ya hemos dicho puede resultar algo típico, lo que sin embargo en mi opinión no le resta valor en esta ocasión al conjunto. Corre el año 2154, y los humanos han llegado a otros planetas con vida, concretamente al planeta Pandora, un fértil y natural lugar, donde habitan unos seres llamados Nabis, los cuales mantienen una estrecha y armoniosa relación con la naturaleza, se mantienen vivos gracias a ella, especialmente gracias a un místico árbol que se encarga de mantener el equilibrio en la naturaleza, y al cual veneran como una deidad.


El problema surge cuando los destructores humanos quieren penetrar en los bosques de Pandora para conseguir un valioso mineral que se genera allí. Para ello, utilizan “avatares”, que son unos humanoides construidos a semejanza de los Nabis, pero que son controlados por humanos. Uno de esos controladores humanos, consigue penetrar con su avatar en el poblado Nabi, y ser aceptado y educado como uno más. Con el paso del tiempo se enamorará de su estilo de vida, y se dará cuenta de que su vida ahora esta con ellos, luchando a su lado contra la devastación que los humanos quieren causar en su mundo.


La película da una nueva vuelta de tuerca a esa constante de devastación y egoísmo humanos, que hemos visto en tantas películas, y que en mi opinión es algo totalmente cierto. Hay una escena en la que los soldados avanzan por la selva con unos potentes lanzallamas, que me recuerda a mil imágenes vistas en otras tantas películas bélicas sobre la guerra de Vietnam, por lo tanto no hace falta irse muy lejos para comprobar que el ser humano es destructor por naturaleza.

No voy a hablar otra vez más sobre ese tema, pero mi opinión al respecto es rotunda, el ser humano no está capacitado (o no quiere estarlo) para convivir en este mundo de forma estable ni con el resto de especies, ni con los ecosistemas que conforman la geografía de nuestro planeta, e incluso ni consigo mismo, es una lástima, pero es así.


Lo que también es una lástima, y de lo que estoy totalmente seguro, es de que “Avatar” no va a obtener el reconocimiento que debiera, por el simple hecho de ser una obra de ciencia ficción, y no estoy hablando específicamente del público, sino de los académicos del cine, y prueba de ello será la próxima gala de los Oscar, en la que veremos como “Avatar” se lleva el premio a los mejores efectos especiales, y algún otro premio menor, como mejor montaje o alguna fruslería similar. No digo que le concedan el premio a mejor película, pero particularmente al menos le otorgaría el premio a la mejor dirección a James Cameron, como reconocimiento a lo que ha sido capaz de crear y mostrarnos en la gran pantalla.


Bueno, se podrían decir muchas más cosas sobre “Avatar”, pero creo que las debe descubrir cada uno de forma particular, por ello lo único que me resta es recomendar su visionado de forma encarecida, y por supuesto con tecnología 3D, porque sino estaréis viendo otra película totalmente distinta. Yo personalmente voy a volver a verla una segunda vez en el cine, para deleitarme esta vez con todos los detalles que nos ofrece, que son muchos y exquisitos.

AVATAR (EN 3D) DEBERÍA APARECER EN EL DECÁLOGO DEL “DEBO VER” DE CINE CONTEMPORÁNEO. En mi opinión estamos ante un nuevo capítulo en la historia del cine, como el paso del mudo al sonoro, del blanco y negro al color, y ahora del cine convencional al cine sensorial, estamos ante la primera película en la historia del cine que no se ve, sino que se siente.

¡Por favor que nadie cometa la barbaridad de ver “Avatar” en DVD-Screener!

Silent running (1972)

Nos encontramos hoy ante una emotiva e interesante cinta de ciencia ficción (ojala su planteamiento siga siendo tan solo ciencia ficción y no se convierta en realidad con el paso de los años futuros) y que transmite al espectador un claro mensaje ecológico y de conciencia medioambiental.

La película nos plantea un futuro muy negro, en el que la vegetación del planeta Tierra ha sido totalmente arrasada por la acción irresponsable del hombre, preocupado únicamente por el progreso tecnológico y económico a costa de la destrucción de nuestro patrimonio natural.

La triste realidad es que debido a nuestra acción descontrolada y egoísta tan sólo quedan algunos bosques aclimatados en una serie de naves que se encuentran en órbita en el espacio y que cuentan con una tripulación de cuatro hombres a su cargo, y cuyo objetivo final es poder reforestar La Tierra algún día si se consiguen de nuevo las condiciones necesarias para ello.


De entre la mencionada tripulación, tan sólo uno de esos hombres parece realmente interesado en que esa posibilidad pueda llegar un día a convertirse en realidad, y pone todo su empeño y esfuerzo en cuidar a la vegetación y la fauna con la que cuenta a su cargo en las naves. A los otros tres hombres tan sólo les preocupa el volver a La Tierra, ya que están en la misión de forma obligatoria, y no poseen ningún interés en que el proyecto siga adelante. Incluso llegan a preguntar ¿para que queremos todos esos bosques? Realmente escalofriante…

Se ofrece una visión de la evolución humana totalmente catastrofista, en ese futuro los hombres poseen una mentalidad totalmente aséptica y miserable, sienten repulsión hacia los alimentos cultivados y tan sólo se alimentan de comida sintética creada por una máquina. Un mundo en el que se han erradicado la pobreza, las enfermedades y el desempleo, pero que ha terminado con la belleza del planeta y con los sueños de los hombres.

Lo peor sucede cuando a la nave llegan nuevas órdenes sobre el desarrollo del proyecto. Se anuncia a la tripulación que éste va a ser finalizado, y se ordena que todos los bosques han de ser destruidos, ya que a partir de ese momento las naves van a ser reutilizadas con fines comerciales para generar nuevos beneficios económicos.


Lógicamente los tres tripulantes desinteresados se alegran de ello, pero para el cuarto componente de la expedición ese anuncio se convierte en una tragedia, no puede dar crédito a que los hombres renuncien al último reducto ambiental con el que contamos, si esos bosques desaparecen nunca más podrán volver a existir en La Tierra.

Es entonces cuando el hombre, en la situación desesperada en la que se encuentra hace todo lo posible para revertir dicha situación y tratar de salvar el tesoro natural que contiene la nave.


Es curioso el hecho de que no vemos imágenes de la situación en La Tierra en ningún momento, pero con el panorama que se nos presenta es suficiente para imaginar hasta donde llega el alcance de nuestros actos irresponsables y en lo que hemos convertido nuestro (tiempo atrás) hermoso planeta.

Por lo tanto toda la acción se desarrolla en la nave, que cuenta con unos escenarios muy cuidados y una ambientación impecable. La banda sonora es en muchas ocasiones conmovedora y melancólica, para apelar a los sentimientos del espectador.

Algo que a mí me resulta muy llamativo son los pequeños, entrañables y funcionales robots que ayudan en las operaciones de mantenimiento de la nave, por tres motivos:

a) me resultan muy graciosos porque se mueven como patos.

b) me recuerdan mucho a otros androides que aparecen en “Star Wars”

c) poseen muchos más sentimientos que los otros humanos de la nave.


Una buena película de ciencia ficción, cuyo mensaje debemos escuchar si no queremos (en un futuro no tan lejano) ver nuestro legado medioambiental tan solo en los libros de historia…