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La cabina (1972)

Me gustaría que este post sirviera en primer lugar como un pequeño homenaje de este joven y humilde blog al recientemente fallecido José Luis López Vázquez, uno de los más grandes actores que ha dado de si España, y en segundo lugar para dar a conocer un poco más esta magistral película a todo aquel que aún no haya tenido la ocasión de disfrutarla, ya que “La cabina” es en mi opinión uno de los títulos más emblemáticos de su filmografía, y un título imprescindible del cine español en general.

Se trata de un mediometraje, de unos 35 minutos de duración que cuenta como un hombre cualquiera se queda encerrado en una de esas antiguas cabinas con puerta que no hace tantos años atrás se encontraban por doquier en las calles de nuestras ciudades.

Al principio del film vemos como un grupo de operarios instala la cabina en cuestión en medio de un parque, lo que a mi ya me deja un poco mosqueado en ese momento es que no hacen ningún tipo de instalación eléctrica, simplemente llegan y la anclan en el suelo. A lo mejor durante el inicio del visionado no se le da tanta importancia a este hecho, pero conforme avanza la trama cobra mayor relevancia.


Total, que una vez instalada, el pobre José Luis que pasaba por allí tras acompañar a su hijo hasta el autobús del colegio, decide hacer una llamadita desde la cabina, con tan mala fortuna que la cabina no funciona y además se cierra la puerta y se queda atrapado dentro.

Es en este momento donde empieza la carga dramática de la película. En mi opinión nos encontramos ante una oda a la morbosidad y la indeferencia humana. La gente que pasa por allí se para a contemplar “el espectáculo” del pobre hombre encerrado, incluso se sientan en bancos y sillas y comen pipas mientras la desesperación del pobre hombre por salir de la cabina va en aumento.

Algunos tratan de ayudar, pero el resto se ríe de ellos, y el ambiente general es como si la gente estuviera en el zoo viendo a un triste mono enjaulado. Lo cierto es que esto es algo que obviamente en la película lo encontramos de una forma un tanto exagerada, pero que al fin y al cabo es el retrato de la realidad; como por ejemplo cuando en alguna ocasión están atracando a alguien y la gente en lugar de ayudar mira hacia otro lado y sigue su camino.

Por supuesto no siempre es así, pero desgraciadamente esto sucede habitualmente, y seguramente todos a lo largo de vuestra vida habréis pasado por alguna situación similar, así que me imagino que entendéis a lo que me refiero.


Total, que va pasando el tiempo y no hay forma humana de sacar al hombre de la cabina. Pero la sorpresa se produce cuando de repente el grupo de operarios que anteriormente la había colocado vuelve para llevársela de nuevo, eso sí, esta vez con el hombre dentro, que sigue allí encerrado y totalmente extenuado. Y hasta aquí puedo leer… Si queréis saber como termina la cosa tendréis que ver “La cabina”, cosa de la cual os puedo asegurar que no os arrepentiréis.

Se han dicho muchas cosas sobre este film, entre otras por ejemplo que contiene un alto significado religioso. En palabras de su propio director, Antonio Mercero, él lo que buscaba era realizar una obra enmarcada cerca del terror y la ciencia ficción sin mayores pretensiones ni segundos significantes, y yo personalmente es ahí donde enmarcaría la película principalmente, si bien es cierto que las lecturas personales posibles por parte del espectador son infinitas.

Fijaros si llega a ser buena la actuación de José Luis López Vázquez, que recibió varios galardones por ella, (así como la propia película), que tan solo escuchamos un instante su voz durante todo el metraje, que es en el momento en el que se despide de su hijo segundos antes de entrar en la cabina. Después en ningún momento le oímos a él, tan solo observamos su gesticulación y su magistral interpretación, que transmite cientos de sensaciones y sentimientos sin necesidad de escuchar su voz, SUBLIME.

Realmente es un film muy entretenido, bien realizado, con una genial interpretación, que plantea muchas incógnitas al espectador y con un final no meramente bueno, sino acojonantemente bueno. Por todo ello considero que no ver "La cabina" si te interesa el cine debería ser considerado como PECADO CAPITAL.


Descansa en paz José Luis